[...]En aquel mismo instante, empezó a llover, no tardaron demasiado en ajustarse las ropas a mi cuerpo, y un escalofrío en recorrerlo milímetro a milímetro, quizás fuese por la lluvia, pero lo más extraño fue la forma en la que se aceleró mi corazón, como cuando se prepara para el peligro, para que el cuerpo pueda responder más rápidamente, latía con tal fuerza, que yo creí que si seguía asi, acabaría parándose o saliéndoseme del pecho. No entendía por qué ese cambio, si yo tan solo había salido a pasear y a reflexionar un rato, ya que no había tenido un buen día y me apetecía tomar un poco el aire. ¿Sería eso alguna señal? Nunca he creído en supersticiones y en esas cosas que dice la gente de "el por qué pasan las cosas", entonces, como buena amante de la llúvia seguí paseando bajo ella, sintiendo como cada gota caía sobre mí y mojaba un poco más mi cuerpo. Pero el cielo, se tornó gris, las nubes eran demasiado oscuras, tanto, que parecía que ya había anochecido y apenas eran las 7. No me asusta la oscuridad, pero si la idea de que se avecinase una fuerte tormenta y no me diese tiempo de refugiarme, entonces, emprendí mi camino de vuelta a casa. Pero..
[. Jess,,*